sábado, 7 de julio de 2012

Tres Crónicas...






CRÓNICA DESESPERANZADA










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Oscila en la tarde hamacando hijos que no nacieron 

en una plaza sin palomas.

inventa leches tibias como alientos tejiendo telarañas con los huesos.






Regresa en la noche.

Domingo roto y brújula luna

La mirada atascada contra  paredes húmedas

El mismo sabor a sopa

El mismo ardor de lágrimas

con cucarachas equilibristas en la cocina

y malvones secos  en latas.

Se duerme al amanecer

Ojeras y los pies frios 

Arrullando sueños mendigos

que agonizan sin ruido

en el cuarto sin ventanas.









EL TRIUNFO DE LOS OTROS













Todo el tiempo tironeaban de sus párpados.

Para que no siguiera soñando sueños, tironeaban de sus párpados y la condenaban a

ver.

Él la torturaba por la noche y los niños adiestrados durante el día

Pero cuando esa vez se acercaron, a dentelladas destrozó sus dedos o la sombra de

 sus dedos y huyó por las calles angostas y en tinieblas.

Corrió a lo largo del río, recién nacida bajo la lluvia, se estranguló en laberintos, llamó a

puertas sordas, atravesó el basural...

Bultos enormes rodaban entre las cenizas, perros y aves oscuras la seguían...

De pronto el viento secó la lluvia y desde una cornisa cayó una red.

Aterrorizada saltó hacia el costado, hacia atrás, hacia adelante...

La luna resplandeció febril y ella siguió saltando y  sus perseguidores se 

aplanaron sobre el asfalto.

Agitó los brazos, estiró el cuerpo, tensó las piernas...quiso subir, subir

cada vez más...pero chocó contra postes y antenas, se enredo entre cables y no pudo

 sobrepasar la altura de los techos.

Al llegar el alba, estaba en la terraza de sus casa entre los simples malvones   y las calas

 dormidas.

Por costumbre descolgó la ropa todavía húmeda, por costumbre preparó el desayuno

 y los despertó

Cuando se sentaron a la mesa ella estaba ciega pero con los ojos bien abiertos y ellos

 la miraron muy complacidos.













CRÓNICA DESENCADENADA












Amor anónimo que estalla


oculto tras la ventana abierta.

Cadencias que embriagan

Ascienden, descienden y otra vez escalan

Dejan sobras de fatiga al amanecer

Ojeras azules y largas; hastío

Mendrugos que recogen las aves

Restos rancios de un banquete

abandonado a orillas del río

La partida lenta y agobiada

Que oculta el pudor bajo la ropa arrugada

Derrite el sol las huellas del sudor

Y evapora la fragancia agria

Cadencia que asciende, desciende y otra vez escala

Y vuelve para repetir el lamento agudo de uno

Hasta el sol un nuevo grito de dos.

Estampido, hastío

Y otra vez partir

Con más fatiga cada vez

Y mayor desencanto

Hasta que ningún ave

regrese ya a orillas del río.














































1 comentario:

  1. Bello poder respirar el sol en medio del laberinto de los desiertos.
    Esto de ver la belleza en todo el deslucido escenario con los ojos cerrados cuando se abren plenos para dormir la crónica de los olvidos... y nada, nada... aves, sol, alas, nada cuando todo canta en las aguas.
    Un gran cariño, amiga.

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