sábado, 30 de junio de 2012

La nieta...




         


La abuela Aída


estaba ida...

Desde la reposera convocaba a las arañas...

_ A mí, a mí!

De a ratos sensible se cobijaba en las redes, otras veces exaltada se desenredaba...

Figaro fi, figaro la , carmen la habanera, la bohemia, parsifal...

Aroma de glicinas y misterio...

El padre de la nieta;y  único hijo de la  abuela murmuraba:

_ Hay que internarla, llamen pronto a la Ambulancia...
.
Los vecinos asentían y hasta la sirvienta daba palmadas...

_Hoy queda aquí pero mañana la Ambulancia llegará...

La abuela era...era...

Los cabellos amarillos indisciplinados hasta la cadera y los ojos...de diez colores como una 

caja de acuarelas...

¡Tanto conocía!...

El nombre de las constelaciones, y como Cocteau,  el sabor de los puertos

los caballos de fuego,

el silencio estrepitoso de Cage,

el vanguardismo textuado de Artaud..
.
Kalimera, Kalispera, reptían los griegos cuando los barcos zarpaban

Efdgarestó, parakaló poli...¡Beu!, burbujeaba el Egeo...

Si la abuela partía el mundo quedaría ciego...

El padre, la sirvienta y los vecinos repetían.

_ Mañana se va, la Ambulancia llegará....se va...la Ambulancia llegará...

El inefable aroma de las glicinas y el misterio.

Al día siguiente los ambulancieros encontraron muerto al padre que esperaba en la calle.

Fue la viuda negra dijeron.

La nieta sonrió.

Los vecinos construyeron fortalezas y compuertas, la sirvienta se ocultó en una madriguera.

Figaro fi, figaro la , Carmen la Habanera, Parsifal...

El inefable aroma de las glicinas y el misterio.













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