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La lucidez de Van Gohg deja a la psiquiatría reducida a un tugurio de gorilas, obcecados y perseguidos, que solo tienen como recurso para atenuar los más terribles estados de angustia y opresión humana, una ridícula terminología
."..Artaud, a quien sus desarreglos han llevado a esa zona del espíritu a la que apunta Bretón, donde la vida y la muerte, lo real y lo imaginario , el pasado y el futuro, lo de arriba y lo se abajo, dejan de percibirse contradictoria mente, se convierte en uno de los adalides de la revolución surrealista"

¿Quién soy¿De dónde vengo? Soy Antonin Artaud y apenas yo diga como se decirlo
inmediatamente verán mi cuerpo estallar y recogerse bajo diez mil aspectos notorios de un
cuerpo nuevo en el que ustedes no podrán olvidarme...
Cada aplicación me sumia en un terror que duraba cada vez varias horas.
Y no sin desesperación veía acercarse cada nueva aplicación pues sabía que perdería la
conciencia una vez más y que durante una semana entera me vería además ahogándome
en mi sin llegar a reconocerme sabiendo perfectamente que yo estaba en alguna parte
pero Dios sabe donde y como si estuviese muerto
Aquel viejo sol
Muerte del Sol
Radio "La Colifata"...
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Hospital Borda
Buenos Aires.
" La Caída"
Ines Iturriche Etchegaray
Yo no he sido nunca un loco, pero a veces lo he deseado. He vivido momentos de auténtica devastación psiquica, tan terribe que hubiera preferido estallar mentalmente.
ResponderEliminarPasé puntualmente por lo peor : un hosiptal psuiátrico militar. Lo hice para librarme del servicio militar pero exprimenté en dos semanas una experiencia terrible.
Lo que no mata hace más fuerte.
Porque tenías consciencia, Luis....En idéntico sentido los psicóticos en intervalos lúcidos...
ResponderEliminarCariños amigo y disfruta tus días de sol y mar.
Estaba leyendo la carta que F. Sagan envió a Sartre,
Cursi, como la mayoría de las mujeres.
Cursi, no cursi
ResponderEliminarloca, no loca...
la locura estalla en el instante...cuanto para decir y todo por callar en el reino de la locura... natural
Lindo asistir a este florecido jardín...
Un abrazo Ines.
Querido señor:
ResponderEliminar...........................................................
Al no pedir a gritos justicia porque no era su deseo juzgar, al no hablar del honor porque no deseaba ser objeto de honra, al no evocar siquiera la generosidad porque ignoraba que era usted la generosidad misma, ha sido el único hombre de justicia, de honor y de generosidad de nuestra época, trabajando sin cesar, dándolo todo por los demás, viviendo sin lujos y sin austeridad, sin tabúes y sin celebración alguna, salvo, claro está, el triunfal júbilo de la escritura, haciendo el amor y dándolo después, seduciendo aunque siempre presto a dejarse seducir, desbordando a sus amigos con sus opiniones en todos los frentes, consumiéndoles con su velocidad, su brillo y su inteligencia, aunque volviendo siempre a ellos para ocultárselo. A menudo ha preferido ser utilizado, manejado, a ser indiferente, y también a menudo ha preferido verse decepcionado a negarse a una expectativa. ¡Qué vida tan ejemplar para un hombre que nunca ha deseado ser ejemplo de nada!
Y aquí le tenemos, privado de la vista, según dicen incapaz de escribir, y a buen seguro sintiéndose tan desgraciado como cabe imaginar. Quizá le guste saber que en los últimos veinte años, allí donde he estado -en Japón, en Norteamérica, en Noruega, en provincias y en París- he visto como hombres y mujeres de todas las edades hablaban de usted con la misma admiración, confianza y gratitud que le expreso aquí.
Este siglo ha revelado ser loco, inhumano y podrido. Usted ha demostrado ser un hombre inteligente, tierno e incorruptible. Y sigue siéndolo. No sabe cuánto se lo agradecemos.