un loco tocado de la maldición del cielo
canta humillado en una esquina
Sus canciones hablan de ángeles y cosas
Que cuestanla vida al ojo humano
La vida se pudre a sus pies como una rosa...
....
El loquero sabe el sabor de mi orina
Y yo el gusto de sus maos surcando mis mejillas
Ello prueba que el destino de las ratas
Es semejante al destino de los hombres.
Leopoldo María Panero.
Murió un día miércoles ..Hubiera querido alcanzarle una rosa húmeda, enferma.
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Regresados
al tiempo anterior al lenguaje
y la culpa.
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En la Sala de
Anatomía Patológica
En recipientes de vidrio, repletos de formol flotan cerebros.
El profesor O, entra decidido , se calza los
guantes y extrae cuatro cerebros que reparte entre los alumnos.
Voy hasta el piletón y dejo que chorree el agua sobre la carga neuronal.
guantes y extrae cuatro cerebros que reparte entre los alumnos.
Voy hasta el piletón y dejo que chorree el agua sobre la carga neuronal.
Lentamente comienza a desgranarse…arena, arena gris entre
los dedos
que desaparece en la rejilla.
que desaparece en la rejilla.
La misma escena de aquella película del hombre que miraba hacía el Sudeste.
Quedé perpeleja.
Quedé perpeleja.
El mismo triunfo pagano que cuando mastiqué la hostia en la Iglesia
de Nazaret.
de Nazaret.
Horror y Placer en la destrucción.
Asesinatos simbólicos con efecto en lo real.
Llegó aquí porque le crecían piernas desde la boca
y estaba triste porque lloraba
Y reptaba en el subterraneo.
La rata Josefina a todos conmueve.
Y Gregorio Samsa, esa cucaracha .
También el cuervo de Poe.
Pero repugna Marat Sade y Justine también.
Porque la perversión es humana, demasiado humana.
"un más allá que se llama goce, otra cosa no vinculada al placer, al exceso de placer, sino al mal"


En la locura se levantan todas las prohibiciones.
Demolición de barreras y muros.
Goce profundo en la expansión y la destrucción.
En la generación del caos.
Fracasa el instinto de supervivencia.
Desde ahí todo es posible.
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El espanto solo surge a orillas de la lucidez.
En la confrontación con la normalidad.
Desde el fondo del pozo, mira los rostros familiares implorándole que suba.
Se asoman, le arrojan cuerdas...
Miedo a regresar.
Comienza a gritar, inventando luchas con las sombras.
Hasta que se van y no vuelven más.


No hay trabas para la animalidad.
El placer de la organicidad.
Después del último electroschock no se pudo levantar.
Resistió aluviones de descargas que secaron nervios e incendiaro neuronas.
Balbucea, no sabe, que hay que tragar, que es.,,,Otra vez...
Ya está curado para volver allá...
"Cada aplicación me sumia en un terror que duraba cada vez varias horas.
Y no sin desesperación veía acercarse cada nueva aplicación pues sabía que perdería la
conciencia una vez más y que durante una semana entera me vería además ahogándome
en mi sin llegar a reconocerme sabiendo perfectamente que yo estaba en alguna parte
pero Dios sabe donde y como si estuviese muerto"
Antonin Artaud
