domingo, 20 de octubre de 2013

Los exiliados de la realidad.



















un loco tocado de la maldición del cielo

canta humillado en una esquina

Sus canciones hablan de ángeles y cosas

Que cuestanla vida al ojo humano

La vida se pudre a sus pies como una rosa...
....
El loquero sabe el sabor de mi orina

Y yo el gusto de sus maos surcando mis mejillas

Ello prueba que el destino de las ratas

Es semejante al destino de los hombres.


Leopoldo María Panero.





Murió un día miércoles ..Hubiera querido alcanzarle una rosa húmeda, enferma.












                                    Regresados 

al tiempo anterior al lenguaje

y la culpa.













































En la Sala  de Anatomía Patológica 

En recipientes de vidrio, repletos de formol flotan  cerebros.

El profesor O, entra decidido , se calza los

guantes y extrae cuatro cerebros que reparte entre los alumnos.


Voy hasta el piletón y dejo que chorree el agua sobre la carga neuronal.

Lentamente comienza a desgranarse…arena, arena gris entre los dedos

que desaparece en la rejilla.


La misma escena de aquella película del hombre que miraba hacía  el Sudeste.

Quedé perpeleja.

El mismo triunfo pagano que cuando mastiqué la hostia en la Iglesia

de Nazaret.

Horror y Placer en  la destrucción.

Asesinatos simbólicos con efecto en lo real.








Llegó aquí porque le crecían piernas desde la boca

y estaba triste porque lloraba

Y reptaba en el subterraneo.












La rata Josefina a todos conmueve.

Y Gregorio Samsa, esa cucaracha  .

También el cuervo de Poe.

Pero  repugna  Marat Sade y Justine también.

Porque la perversión  es humana, demasiado humana.







"un más allá que se llama goce, otra cosa no vinculada al placer, al exceso de placer, sino al mal"










En la locura se levantan todas las prohibiciones.


Demolición de barreras y muros.


Goce profundo en la expansión y la destrucción.

En la generación del caos.


Fracasa el instinto de supervivencia.


Desde ahí todo es posible.





















El espanto solo surge a orillas de la  lucidez.

En la confrontación con la normalidad.


Desde el fondo del pozo, mira los rostros familiares implorándole que suba.

Se asoman, le arrojan cuerdas...

Miedo a regresar.


Comienza a gritar, inventando luchas con las sombras.


Hasta que se van y no vuelven más.























                                                                                                                                No hay trabas para la animalidad.

                                                                   El placer de la organicidad.
















Después  del último  electroschock no se pudo levantar.

Resistió aluviones de descargas que secaron  nervios e incendiaro neuronas.

Balbucea, no sabe, que hay que  tragar, que es.,,,Otra vez...

Ya está curado para volver allá...





















"Cada aplicación me sumia en un  terror que duraba cada vez varias horas. 


Y no sin desesperación veía acercarse cada nueva aplicación  pues sabía que perdería la 

conciencia una vez más y que durante una semana entera me vería además ahogándome

 en mi sin llegar a  reconocerme sabiendo perfectamente que yo estaba en alguna parte  

pero Dios sabe donde y como si estuviese muerto"



Antonin Artaud












                                                                     











lunes, 10 de junio de 2013

hongod...





















































Hay silencio, pero también zumbido.
Un bramido  en el silencio
que no es aliento ni  mirada...

Hay zumbido...
No es chirrido de palabras agotadas.
ni tampoco el  pudor de lágrimas congeladas

Es zumbido
es el ruido  del silencio y la espera circular


La luna borrada se vuelve a dibujar.
No hay silencio 
Hay zumbido.

Pasó siempre o  recién pasa..
Silencio en la espera  circular.
Y llega al final de la espiral

No hay zumbido
Hay silencio ahora..